Principios Universales: Ley de Género

La Ley de Género dice: “Todo tiene su principio masculino y femenino”. Toda la realidad que conocemos y –si nos atenemos a esta ley– la que desconocemos, se basa en la dualidad, en dos opuestos que se atraen y se complementan: el yin y el yang, lo femenino y lo masculino.

“EL UNO ENGENDRA AL DOS”

Dice el Tao Te King:

El Tao engendra al Uno,
el uno engendra al dos,
el dos engendra al tres,
el tres engendra a los diez mil seres.
Los diez mil seres albergan en su seno el yin y el yang,
cuyas energías vitales chocan para tornarse en armónica unidad.

El Uno es la fuente de la que procede toda la energía que ha dado lugar al Universo. Esa energía se escinde en el Dos: un polo emisor y direccional (yang), que dirige la energía, y un polo receptor y creativo (yin), que recibe la energía y está capacitado para engendrar al Tres que dará lugar al Universo. Yin y yang son ambos necesarios para generar la manifestación de el Uno. Ningún polo es más importante que el otro.

MUJERES Y HOMBRES

Mujeres y hombres somos a escala humana representantes de esta Ley de Género. Sexualidad, en un plano físico, y amor, en un plano mental-emocional, son los mecanismos de los que se vale la vida para conseguir que los opuestos se atraigan y se conviertan en complementarios. El acto sexual puede definirse como un juego entre polaridades yin  y yang en busca de la unión armónica que disuelva toda sensación de separación. Eso es a lo que se refiere el Tao Te Kingcuando dice que las “energías vitales chocan para tornarse en armónica unidad“.

Y fruto de esa unión surge otro ser. El Tres. Estamos reproduciendo, ni más ni menos, la dinámica que dio lugar al Universo.

EL EQUILIBRIO INTERIOR

Todos los seres “albergan en su seno el yin y el yang“, es decir, nada es absolutamente masculino o femenino. Los seres humanos tienen que encontrar el equilibrio entre las dos polaridades que luchan en su interior. Seamos mujeres u hombres es necesario fortalecer la capacidad de dirigir, planear y responsabilizarnos por nuestra propia vida. Eso es yang. Y, a la vez, hay que estar abiertos y receptivos, y preparados para generar y materializar las acciones que necesitamos para avanzar. Eso es yin.

La Ley de Género es algo que va mucho más allá de la guerra de sexos. Estas dos polaridades operan en cada uno de nosotros. Identificarlas, comprenderlas y saber sacarles partido es un apasionante capítulo del camino del Autoconocimiento.

Fuente: energiaparaelequilibrio.com por María Ródenas.

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