Principios Universales: Ley del Ritmo

La Ley del Ritmo dice: “Todo fluye y refluye, todo tiene su avance y su retroceso, todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda. El ritmo es su compensación”.

Todo fluye y refluye, va y viene. Así ocurre con el movimiento de las galaxias, de los planetas, de las estaciones del año, de las mareas, de los latidos del corazón, de la inspiración y la expiración, de los pensamientos, de la conciencia.

Como decíamos en la Ley de Polaridad, todas las cosas se mueven entre dos polos y el Universo está organizado de tal forma que para alcanzar la integridad primero hay que pasar por los dos extremos. Ir de un lado al otro. Y este movimiento conlleva un ritmo determinado. Por eso a la Ley del Ritmo se la conoce también como Ley del Péndulo.

Las consecuencias que se derivan de esta ley son:

  • No hay nada duradero, todo cambia constantemente.
  • Y, sin embargo, todo ha de volver a su sitio, más tarde o más temprano. A su ritmo.

 

Pero esto, a priori, no parece alegrarnos mucho; en verdad los cambios nos desestabilizan, son verdaderas crisis, mutaciones, que quiebran, rompen, desmembran nuestra existencia, como explica el I Ching en su:

Hexagrama 23: La desintegración. Este es un tiempo desagradable, pero necesario, porque ¿cómo vivir las experiencias que precisamos en nuestra vida si siempre estamos en la misma posición?

Arrancarnos de nuestro sitio, de nuestra comodidad, de nuestra seguridad, puede ser lo que estemos necesitando para alcanzar una nueva posición desde la que retomar el camino. Porque, sí, todo vuelve, y a la desintegración sucede el:

Hexagrama 24: El Retorno, donde todo vuelve a comenzar, pero con la enseñanza aprendida.

Así que, si entendemos bien la Ley del Ritmo, podemos empezar a desapegarnos de lo que nos sucede porque, hoy pueden irme mal las cosas, pero mañana o pasado o dentro de un mes pueden irme bien otra vez. Y esto no es una falsa esperanza, es una ley universal.

Esta certeza nos permite permanecer en la quietud de nuestro centro mientras observamos sin drama lo que ocurre a nuestro alrededor. Desde esta serenidad tomamos nota de los ciclos que se suceden y de los aprendizajes que conllevan y empezamos a darnos cuenta de que nuestro Ser más profundo existe en una realidad última que está más allá de todas esas situaciones de vida.

Si tenemos esto en cuenta, podemos neutralizar un tanto ese deambular de aquí para allá y empezar a tomar decisiones correctas y a emprender acciones conscientes. Si sabemos adaptarnos a los cambios y encontramos nuestro propio ritmo, armónico con el ritmo de todo lo que nos rodea, seremos cómo el agua, que fluye y se adapta al paisaje que recorre, sin perder su carácter y su fuerza.

La Ley del Ritmo nos habla también de paciencia y de perseveranciaporque si la existencia es cíclica, entonces, el camino de Autoconocimiento es un círculo y se cierra sobre sí mismo. No hay que desesperar. Todo viene espontáneamente cuando llega su tiempo.

Fuente: energiaparaelequilibrio.com por María Ródenas.

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