Descubre como hacer que el “home office” pueda ser una grata experiencia

Hace ya más de siete años que trabajo casi exclusivamente desde mi casa. Durante ese tiempo pasaron

muchas cosas a nivel personal. El crecimiento de mis dos hijos se destaca bastante por sobre las demás cosas.

Balancear la vida personal y la profesional para aquellos trabajamos de manera de auto-gestión es, de por si, un desafío enorme. Poder trazar líneas imaginarias cuando la opción de “dejar el trabajo en la oficina” no existe es algo que tiene que ser aprendido. Si a esa situación particular le sumamos chicos que todavía no pueden entender muy bien de que se trata eso de “papá está trabajando” la cosa se pone complicada.

Aprender a convivir con esa realidad es un proceso que involucra a toda la familia.

Comparto algunos consejos aprendidos con la experiencia:

Un espacio para trabajar. Tener un espacio asignado para trabajar dentro de casa es fundamental. ¡Ayuda a que las líneas imaginarias no sean tan imaginarias! El lugar no tiene que ser, necesariamente, exclusivo para eso –al fin y al cabo no todos pueden tener una habitación extra para usar como oficina–, pero es primordial quetodo el mundo entienda que en ese lugar se trabaja. Además de ayudar a la familia, algo que me ayuda también a mí a ponerme en modo “ocupado” (trabajo) cuando estoy ahí.

La puerta es tu amiga. Esto se desprende de lo anterior. Una puerta cerrada es indicación de que adentro se está en reunión o concentrado. Cuesta varios intentos explicarle a los chicos que tienen que hacer de cuenta que uno no está si la puerta está cerrada.

Un poco de estructura ayuda mucho. Una de las cosas más fantásticas del home office es que podemos administrar los tiempos y la forma en que trabajamos a gusto y placer. Aunque la realidad dicta que terminamos trabajando hasta cualquier hora, en cualquier momento. Entonces es necesario auto-imponernos unos lineamientos generales a respetar: trabajar solo hasta una hora determinada (e intentar no distraerse antes de eso), saber desconectarse, usar la creatividad para establecer límites entre lo laboral y lo personal/familiar.

Tener una escapatoria. Particularmente con chicos de menos de 6 años las cosas pueden salirse de control. Pretender que entiendan completamente la responsabilidad de su papá o mamá es injusto con ellos. Para esas ocasiones en las que los angelitos deciden entrar en un momento de destrucción –en casa pasa seguido– es, poder contar con un lugar para escaparse. En mi caso es un café a unas pocas cuadras de mi casa, pero puede ser cualquier lugar que nos resulte conveniente.

 

Más allá de los desafíos que presenta la convivencia de la vida familiar con la laboral, me considero muy afortunado de haber podido compartir tanto tiempo con mis hijos durante su infancia.

Entre todos aprendimos a sobrellevar las desventajas y a disfrutar de las ventajas.

 

 

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